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“Los tratamientos para la diabetes … Reacciones secundarias que deben tomarse muy en cuenta y saber actuar al respecto”.
No cabe duda que la diabetes es una enfermedad tan frecuente que para la industria farmacéutica en cualquier lugar del mundo representa un gran negocio, es por ello que la mayor parte de los recursos para investigación en salud, están dirigidas hacia la experimentación con diversas substancias que tengan alguna aplicación en personas diabéticas o en enfermedades en coomorbilidad como hipertensión arterial, dislipidemia, obesidad y todo lo relacionado con dismetabolismo cardiovascular, principal problema de fondo que conduce a muerte de origen cardiaco.
Por ello contamos con hipoglucemiantes (bajan el azúcar en la sangre) como la tolbutamida, cloropropamida, glibenclamida, glipizida, gliburida, etc. (estimulantes de la segunda fase de secreción de insulina), son los hipogucemiantes más potentes que se conocen pero su abuso conduce a un agotamiento acelerado de la reserva pancreática por lo que rápidamente requieren insulinoterapia, pero que además tiene otros efectos indeseables como lesiones perforantes en plantas de los pies y miocardiopatia. También contamos con La repaglinida y la nateglinida (estimulantes de la primera fase de secreción de insulina) muy adecuados para cuando se inicia con la diabetes por ser de efecto suave y fugaz, el problema es su precio y disponibilidad. Entre los medicamentos para disminuir la resistencia periférica a la insulina tenemos la metformina o cualquiera de las glitazonas, estas últimas de muy alto costo y sus efectos secundaros cuando se presentan son muy graves. Por otro lado contamos con muy diversos tipo de insulina: rápida, de acción intermedia, lenta y ultralenta, de aplicación subcutánea con aguja o mediante una pluma que se carga con cartuchos, pero también determinados tipos de insulina se pueden aplicar mediante bombas de infusión o lo más reciente la aplicación inhalada mediante dispositivos que pulveriza la insulina. La insulina representa el máximo descubrimiento para la diabetes, sin embargo requiere de ciertos conocimientos para que el paciente reciba el tipo, la dosis y la frecuencia mas adecuada ya que cada una de ellas tiene una acción determinada y por lo consiguiente dosis y tiempos de aplicación distintos, que requieren de automonitoreo para poder hacer los ajustes necesarios, entonces echamos mano del segundo invento más importante en diabetes, el glucómetro pero esto incrementa los gastos del diabetes porque se tiene que adquirir el monitor, las tiras reactivas y las lancetas, sin embargo es prácticamente imposible ajustar debidamente las dosis insulina diaria si no se cuenta con este equipo ya que se deben de tomar glucosas en ayunas, después de las comidas y por la madrugada, si tomamos en cuenta que cada prueba tiene un costo mínimo de un dólar imaginemos el gasto, si además cada frasco de insulina tiene un costo mínimo de trescientos pesos las mas baratas. Por otro lado, aunque la insulina es le tratamiento más adecuado para un diabético, si no se realiza automonitoreo podemos caer en el extremo de sobredosificación de insulina lo cual conduce a hipoglucemias frecuentes que pueden llegar ha ser severas y además la sobreinsulinización puede acarrear daños en la micro y macrocirculación (ojos, riñón, neuropatía, arterias y corazón).
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