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EL BEBÉ DE LA MADRE DIABÉTICA
Gracias al acervo de conocimientos obtenidos posteriores al descubrimiento y utilización de la insulina, una mujer diabética, ha logrado como resultado importantes avances en su manejo, gracias a los cuales una mujer diabética puede llevar a feliz término un embarazo, disminuyendo los abortos, los mortinatos, las malformaciones congénitas y la posibilidad de que los hijos de madres diabéticas presenten una inteligencia semejante a la de las madres no diabéticas.
Otro de los problemas que tenían las mujeres diabéticas era la de tener hijos con muy bajo peso por desnutrición in útero o con exceso de peso o llamados macrosomicos. El producto macrosómico es aquel que pesa al nacer más de 4 kilogramos, es un bebé que fue forzado a iniciar de una manera prematura su función pancreática, involucrando en ello al hígado y el tejido graso; al producir insulina tempranamente y en cantidades exageradas, debido a que tuvo que sacar adelante el metabolismo materno, debido a que de otra manera ese embarazo corría el riesgo de perderse, lo cual antes de la insulina las madres no obtenían un excelente control y se producían muchos mortinatos en el último trimestre del embarazo.
El hecho de que el niño haya nacido con un exceso de insulina circulante o hiperinsulinismo lo llevará a través de su vida a un metabolismo alterado, es por ello que es un bebé que requiere de cuidados muy especiales. Por otra parte el bebé que nace con peso muy bajo es un bebé desnutrido crónico, lo cual también conlleva a una alteración metabólica muy seria que ese niño cuando sea adulto se magnificará, conduciéndolo a cuadros de obesidad mórbida o extrema, diabetes, hipertensión y cardiopatía ateroesclerosa. Las alteraciones en el coeficiente intelectual y la inteligencia del bebé, se deben al daño que sufre el cerebro del bebé cuando hay cuerpos cetónicos circulantes, los cuales se producen por el mal control de la madre, debido a que hecha mano de otras fuentes energéticas como grasa o proteínas, cuyos productos terminales son los cuerpos cetónicos, en vez de la combustión de carbohidratos, ruta metabólica normal para obtener energía de los humanos.
El hiperinsulinismo con el que nace el bebé es capaz de conducirlo durante las primeras 4 a 6 horas de vida a cuadros de hipoglucemia severa, por lo cual el bebé se mostrará sudoroso, inquieto, nervioso, contracturas e inclusive puede llegar hasta las convulsiones, situación muy grave que debe de tomarse en cuenta al nacer el bebé y que requiere de tenerse muy en cuenta cuando menos durante las primeras 24 hrs. de vida.
DR. ROBERTO HOLGUIN ALMADA
TEL. 262-92-68
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