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CANCER DE TIROIDES

¿COMO PREVENIRLO?

DR. ROBERTO HOLGUIN ALMADA ENDOCRINOLOGO

La tasa de mortalidad del cáncer de tiroides ha estado bastante estable por muchos años, y continua a la baja en comparación con otros cánceres ya que  contamos cada vez con mayor metodología científica para detectarlo de manera temprana.

El cáncer de tiroides se diagnostica comúnmente a una edad más temprana en comparación con la mayoría de los otros cánceres que afectan a los adultos. Casi 3 de cada 4 casos se detectan en mujeres, y alrededor del 2% de los cánceres tiroideos ocurren en niños y adolescentes.

Este es el cáncer que va su detección va en aumento con más rapidez, ya que se triplicó en las pasadas tres décadas.

Factores de riesgo del cáncer de tiroides que no pueden cambiarse.

Los factores más importantes son la herencia y la contaminación.

Se pueden realizar pruebas de sangre para saber si existen las mutaciones genéticas encontradas en cáncer como el medular de tiroides familiar. La mayoría de los casos  pueden prevenirse o tratarse a tiempo mediante la extirpación de la glándula tiroides. Una vez que se detecte la enfermedad en una familia, se pueden realizar las pruebas para el gen mutado al resto de los miembros de la familia.

Si usted tiene antecedentes familiares de Cáncer Medular, es importante que consulte con un endocrinólogo familiarizado con los últimos avances en la asesoría y pruebas genéticas. La extirpación de la glándula tiroides en niños que tienen el gen anormal probablemente prevendrá un cáncer que, de lo contrario, podría ser mortal. Aproximadamente 8 de cada 10 carcinomas medulares de tiroides resulta como consecuencia de heredar un gen anormal. Se sospecha que los genes que se encuentran en el cromosoma 19 y en el cromosoma 1 causan estos cánceres familiares.

Antecedentes familiares

Su riesgo de cáncer de tiroides aumenta si usted tiene un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o hija) con cáncer de tiroides, incluso sin que haya un síndrome hereditario conocido en la familia. Las bases genéticas para estos cánceres no están totalmente claras.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar

Sexo y edad

 Igual que todas las enfermedades tiroideas ocurre tres veces más en mujeres que en los hombres.

 El cáncer de tiroides puede ocurrir a cualquier edad. Sin embargo, para las mujeres (quienes con más frecuencia están en las edades de 40 a 59 años al momento del diagnóstico), el riesgo está en su punto más alto a una edad menor que para los hombres (quienes usualmente están en las edades de 60 a 79 años).

Se puede prevenir el cáncer de tiroides?

No es posible prevenir la mayoría de los casos de esta enfermedad. Sin embargo la exposición a la radiación, especialmente en la niñez, es un factor de riesgo conocido del cáncer de tiroides

RADIACION: 

La exposición a la radiación es un factor de riesgo comprobado para el cáncer de tiroides.

Fuentes mas comunes  radiación  durante tratamientos de Medicina Nuclear,  precipitación radiactiva de  armas  o accidentes en plantas Nucleares.

 Los tratamientos de radiación dirigidos a la cabeza o al cuello durante la infancia constituyen un factor de riesgo del cáncer de tiroides. El riesgo depende de la cantidad de radiación administrada y de la edad del niño. En general, el riesgo aumenta cuando se administran mayores dosis y mientras menos edad tenga el paciente al momento del tratamiento.

Antes de los años ’60, algunas veces se trataba a los niños con bajas dosis de radiación para padecimientos que hoy día no usaríamos radiación, como el acné, infecciones con hongos en el cuero cabelludo, o amígdalas o adenoides agrandadas. Posteriormente, se descubrió que las personas que se sometieron a estos tratamientos tienen un mayor riesgo de cáncer de tiroides. La radioterapia administrada a los niños para algunos cánceres, como linfoma, tumor de Wilms y neuroblastoma también aumenta el riesgo. Los cánceres de tiroides que se originan después de la radioterapia no son más graves que los otros cánceres de tiroides. Los estudios por imágenes, tal como las radiografías, gamagramas  y tomografías  exponen poco  a los niños ya que la radiación es a dosis mucho más bajas por lo que estos estudios realmente no se han podido relacionar con  mayor riesgo para cáncer de tiroides  u otros cánceres. Sin embargo  por cuestión de seguridad, los niños no deben someterse a estos estudios a menos que sea absolutamente necesario. La exposición a la radiación cuando se es adulto, conlleva mucho menos riesgo de cáncer de tiroides

Factores de riesgo para Cáncer de Tiroides  que se pueden Cambiar.

ALIMENTACION BAJA EN YODO.

 Los cánceres FOLICULARES  de tiroides son más comunes en algunas áreas del mundo en las que las dietas de las personas son bajas en yodo. la mayoría de las personas obtienen suficiente yodo en la alimentación, ya que se le añade a la sal de mesa y a otros alimentos. Una alimentación baja en yodo también puede aumentar el riesgo de cáncer PAPILAR de Tiroides; sobre todo cuando hay antecedentes de exposición a radioactividad u otros contaminantes como metales pesados.

¿Se puede detectar temprano el cáncer de tiroides?

Muchos casos de cáncer de tiroides se pueden detectar tempranamente. De hecho, la mayoría de los cánceres de tiroides se detecta actualmente mucho más temprano que en el pasado y se trata con éxito.

La mayoría de los cánceres de tiroides en etapa inicial se detecta cuando los pacientes acuden a sus médicos porque han notado nódulos o protuberancias en sus cuellos.

Síntomas inusuales, tales como bolitas o masa en el cuello , inflamación en su cuello, ronquera que no se quita, dolor  debe consultar con su médico de inmediato.

Los profesionales de la salud detectan los otros cánceres durante un examen de rutina. No hay ninguna prueba de detección recomendada para encontrar temprano el cáncer de tiroides. Algunos médicos también recomiendan que las personas se examinen su cuello dos veces al año para buscar y palpar cualquier crecimiento o protuberancia.

Algunas veces, los cánceres de tiroides también se detectan cuando la gente se somete a estudios de ecografía (ultrasonido) debido a otros problemas de salud, tal como estrechamiento de la arteria carótida (la cual pasa por el cuello para suministrar sangre al cerebro) o glándulas paratiroides hiperactivas o agrandadas.

Los análisis de sangre o la ecografía de la tiroides a menudo pueden encontrar cambios en la tiroides, pero estas pruebas no son recomendadas como pruebas de detección para el cáncer de tiroides a menos que una persona tenga un mayor riesgo, tal como antecedente familiar de cáncer de tiroides.

Las personas con antecedentes familiares de cáncer medular de tiroides (MTC), con o sin neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2), podrían estar en alto riesgo de padecer este cáncer. Se recomienda pruebas genéticas para estas personas cuando son jóvenes para ver si tienen los cambios genéticos asociados con el MTC. Para las personas que podrían estar en riesgo, pero que no se hacen las pruebas genéticas, las pruebas de sangre pueden ayudar a encontrar el MTC en una etapa temprana, cuando aún puede ser curable.

 Signos y síntomas del cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides puede causar cualquiera de los siguientes signos o síntomas:

La aparición de un agrandamiento puede ser de toda la glándula o en un sólo sector con la aparición de un nódulo

Un bulto o masa en el cuello que algunas veces crece rápidamente.

Inflamación en el cuello

Dolor en la parte frontal del cuello que algunas veces alcanza hasta los oídos

Ronquera u otros cambios en la voz persistentes

Problemas para tragar alimentos.

Dificultad para respirar

Tos constante que no se debe a un resfriado

DIAGNOSTICO

Durante el examen, el médico prestará especial atención al tamaño y firmeza de su tiroides y a cualquier agrandamiento de los ganglios linfáticos en su cuello.

Biopsia

El diagnóstico definitivo de cáncer de tiroides se hace con una biopsia, en la que se obtienen células del área sospechosa y se observan con un microscopio.

Si su médico cree que se necesita una biopsia, la manera más simple de saber si un nódulo o protuberancia en la tiroides es canceroso o no es mediante una biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA) del nódulo tiroideo. Generalmente este tipo de biopsia se puede realizar en consultorio o clínica de su médico;  el médico repite el procedimiento dos o tres veces para tomar muestras de varias áreas del nódulo. Las muestras de biopsia luego se envían a un laboratorio, en donde se analizan con un microscopio.

Algunas veces, los resultados de la prueba primero se clasifican como “sospechosos” o “de significado incierto” si los hallazgos de la FNA no indican claramente si un nódulo es benigno o maligno. Si esto ocurre, el médico puede ordenar pruebas de la muestra para determinar si los genes BRAF o RET/PTC están mutados (cambiados). Encontrar estos cambios causa que la probabilidad de cáncer de tiroides sea mucho mayor, y esto también desempaña un papel al determinar el mejor tratamiento para el cáncer.

 Estudios por imágenes

Estos debe realizarse  diversas razones, tal como ayudar a saber si áreas sospechosas podría ser cáncer, para saber qué tanto el cáncer podría haberse propagado y para ayudar a determinar si el

ULTRASONIDO

La ecografía usa ondas sonoras para crear imágenes de partes de su cuerpo. Durante esta prueba no hay exposición a la radiación.

 

Este estudio puede ayudar a determinar si un nódulo tiroideo es sólido o está lleno de líquido (los nódulos sólidos tienen más probabilidad de ser cancerosos). También se puede usar para examinar la cantidad y el tamaño de los nódulos tiroideos. La ecografía puede a veces sugerir si es probable que sea canceroso, pero una ecografía no puede indicar con seguridad si es maligno.

 Para los nódulos tiroideos especialmente muy pequeños como para ser palpados, esta prueba se puede usar para guiar una aguja de biopsia hacia el nódulo para obtener una muestra. 

La ecografía también puede ayudar a determinar si hay algún ganglio linfático adyacente agrandado debido a la propagación del cáncer de tiroides. Muchos especialistas de la tiroides recomiendan ecografía para todos los pacientes con nódulos tiroideos que son lo suficientemente grandes como para palparlos.

Gammagrafías con yodo radiactivo

Las gammagrafías con yodo radiactivo se pueden usar para ayudar a determinar si alguien con una protuberancia en el cuello podría tener cáncer de tiroides. A menudo, se usan también en personas que ya han sido diagnosticadas con cáncer tiroideo diferenciado (papilar, folicular o célula Hürthle) para ayudar a mostrar si se ha propagado. Debido a que las células del cáncer medular de tiroides no absorben el yodo, no se usan las gammagrafías con yodo radiactivo en este cáncer. Para este estudio, se administra una pequeña cantidad oral de yodo radiactivo (I-131) o se inyecta por vena. La glándula tiroidea o las células tiroideas en cualquier parte del cuerpo absorben el yodo y una cámara especial varias horas después visualiza a dónde se ha dirigido la radioactividad. Las áreas anormales de la glándula tiroides que contienen menos radioactividad que el tejido circundante se llaman nódulos fríos, y las áreas que atraen más radiación se llaman nódulos calientes. Por lo general, los nódulos calientes no son cancerosos, pero los nódulos fríos pueden ser benignos o cancerosos. Debido a que tanto los nódulos benignos como los cancerosos pueden aparecer fríos, esta prueba no puede diagnosticar por sí sola el cáncer de tiroides.

Después de la cirugía para cáncer de tiroides, las gammagrafías con yodo radiactivo a todo el cuerpo son útiles para detectar una posible propagación o metástasis por todo el cuerpo.

Estos estudios se vuelven incluso más sensibles si toda la glándula tiroidea ha sido extirpada mediante cirugía porque más yodo radiactivo es recogido por cualquier célula del cáncer tiroideo remanente.

 

Las gammagrafías con yodo radiactivo funcionan mejor si los pacientes tienen niveles altos de la hormona estimulante de tiroides  o TSH. Para las personas con tiroides extirpadas, se pueden aumentar los niveles de TSH al suspender las pastillas de hormona tiroidea por varias semanas antes del estudio. Esto causa niveles bajos de hormona tiroidea (hipotiroidismo), haciendo que la glándula pituitaria segregue más TSH, lo que estimula a cualquier célula de cáncer de tiroides a absorber el yodo radiactivo. Una desventaja de esto consiste en que puede causar los síntomas de hipotiroidismo, incluyendo cansancio, depresión, aumento de peso, somnolencia, estreñimiento, dolores musculares y dificultad para concentrase. Una manera de aumentar los niveles de TSH sin suspender el reemplazo de hormona tiroidea es administrar una forma inyectable de tirotropina (Thyrogen®) antes del estudio; sin embargo el costo de esta prueba es muy elevado.

Tomografía computarizada

 La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. La CT puede ayudar a determinar la localización y el tamaño de los cánceres de tiroides y posibles metástasis.

 Imágenes por resonancia magnética

 Al igual que la tomografía computarizada, las imágenes por resonancia magnética (se pueden usar para saber si hay cáncer en la tiroides, o cáncer que se ha propagado a partes cercanas o distantes del cuerpo. Sin embargo, la ecografía es usualmente el estudio de la tiroides que se hace primero. La MRI puede proveer imágenes muy detalladas de los tejidos blandos, tal como la glándula tiroidea. Los exámenes de MRI son también muy útiles para ver el cerebro y la médula espinal.

Tomografía por emisión de positrones

es muy útil si el cáncer de tiroides es uno que no absorbe yodo radiactivo. En este caso, la PET puede indicar si el cáncer se ha propagado.

Análisis de sangre

Las pruebas sanguíneas no se utilizan para descubrir el cáncer de tiroides. Sin embargo, estas pruebas pueden ayudar a mostrar si su tiroides está funcionando normalmente, lo que puede ayudar a los médicos a decidir qué otras pruebas podrían ser necesarias. También se pueden usar para mantener bajo observación a ciertos cánceres.

 Tiroglobulina

 La tiroglobulina es una proteína producida por la glándula tiroides. La medida del nivel de esta proteína en la sangre no se puede utilizar para diagnosticar cáncer de tiroides, aunque puede ser útil después del tratamiento. Una manera común de tratar el cáncer de tiroides es mediante la extirpación quirúrgica de la mayor parte de la tiroides y luego usar yodo radiactivo para destruir cualquier célula de tiroides remanente. Estos tratamientos deben causar un nivel muy bajo de tiroglobulina en la sangre dentro de varias semanas. Si el nivel no es bajo, esto podría significar que aún existen células del cáncer de tiroides en el cuerpo. Un nuevo aumento en el nivel después de haber estado bajo, es un signo de que el cáncer podría estar regresando.

Calcitonina 

La calcitonina es una hormona que ayuda a controlar cómo el cuerpo usa el calcio. Esta hormona es producida por las células C en la tiroides, las células que se pueden convertir en cáncer medular de tiroides (MTC). Si se sospecha la presencia de un MTC o si usted tiene un antecedente familiar de la enfermedad, los análisis de sangre para los niveles de calcitonina pueden ayudar a detectar el MTC. Esta prueba también se usa para determinar la presencia de una posible recurrencia de MTC después del tratamiento. Debido a que la calcitonina puede afectar los niveles de calcio en la sangre, es posible que estos niveles también sean analizados.

Antígeno carcinoembrionario

 Las personas con carcinoma medular de tiroides (MTC) a menudo tienen altos niveles sanguíneos de una proteína llamada antígeno carcinoembrionario (CEA). Algunas veces, las pruebas del antígeno carcinoembrionario puede ayudar a vigilar el cáncer.

Examen de las cuerdas vocales (laringoscopia)

 Los tumores de la tiroides a veces pueden afectar las cuerdas vocales. Si usted se va a someter a una cirugía para tratar el cáncer de tiroides, probablemente se realizará con anterioridad un procedimiento llamado laringoscopia para determinar si las cuerdas vocales se están moviendo normalmente. Para realizar este examen, el médico observa la garganta para examinar la laringe con espejos especiales o con un laringoscopio, un tubo con una luz y una lente.

 

 

TIPOS DE CANCER DE TIROIDES

Existen varios tipos de cáncer de tiroides, entre los que se destacan: carcinoma papilar, siendo la mayoría, crecen muy lentamente, se pueden extirpar en su mayoría y evolucionan muy bien; carcinoma folicular, presente en los países que no se consume suficiente cantidad de iodo en la dieta, suele tener una peor evolución; Carcinoma Medular, 8 de cada 10 que fallecen son por ersta causa, el CARCINOMA ANAPLASICO es afortunadaente el menos común pero es extraordinariamente agresivo e incurables son generalmente más invasivos con la posibilidad de producción de metástasis a distancia.

Tratamiento y prevención en el cáncer de Tiroides

Los tratamientos consisten en la extirpación quirúrgica de toda la glándula en la mayoría de las situaciones luego de confirmada la enfermedad. También puede incluir la extracción de los ganglios linfáticos del cuello como forma de evitar posibles metástasis a otras regiones del cuerpo. En otras ocasiones, se puede tomar iodo radioactivo como forma de matar las células malignas de la glándula o se las debe exponer a Radioterapia.

Cada paciente requiere una valoración completa de su enfermedad, su estatificación así como la valoración de las distintas opciones terapéuticas en conjunto del equipo médico con el paciente y su familia.

La cirugía de extracción de la tiroides determinará en la mayoría de los casos una curación completa. Pero hay que considerar que nuestro cuerpo requiere indispensablemente hormona tiroidea para funcionar, razón por la cual se deberá tomar diariamente terapia sustitutiva con  pastillas de levotiroxina, teniendo como único inconveniente la toma diaria de mediación a lo largo de toda la vida del individuo, como el resto de las enfermedades crónicas; aunque la calidad de vida en general es muy buena.

Adheridas a la glándula tiroides se encuentras las glándulas paratiroides, muy pequeñas, generalmente en número de 4, las mismas cumplen una función en el mantenimiento de los niveles de calcio de la sangre. Las mismas pueden presentar un cáncer pero son extremadamente muy pocos frecuentes. Las glándulas paratiroides hay que tenerlas en cuenta porque puede suceder que las mismas se extraigan al momento de la cirugía de la glándula tiroidea, produciendo algunas complicaciones luego del procedimiento.

No existe forma de prevención del cáncer de tiroides, se deberá consultar al médico frente a la aparición de algún síntoma o signos de alarma para un diagnóstico precoz de la enfermedad, como forma de asegurar un pronóstico más favorable.

GUIAS DE CONSENSO CANCER DE TIROIDES Y EMBARAZO

La existencia de cáncer de tiroides tratado previamente a la concepción, así como el 131I recibido con anterioridad al embarazo, no influyen negativamente en el curso de la gestación ni en el feto, así como el cáncer no se ve alterado por el embarazo en sí mismo. Recomendación 51: En la mayoría de las pacientes con diagnóstico de CDT durante el embarazo se recomienda posponer la cirugía hasta después del parto. Si existiera progresión de la enfermedad se sugiere realizar la cirugía en el segundo trimestre. Los niveles de TSH deben mantenerse en rangos bajos no suprimidos. Recomendación 52: En caso de decidir ablación con Radio yodo, esta se hará luego de un tiempo prudencial posparto, permitiendo el amamantamiento según el riesgo de recurrencia que presente la paciente. Se debe suspender la lactancia 6 a 8 semanas previas a la radio ablación.

 

DR. ROBERTO HOLGUIN ALMADA

ENDOCRINOLOGIA Y NUTRICION

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